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jueves, 4 de marzo de 2010

CRISTINA CALVACHE, VINOS DE ALTURA

Es un hecho constatado que las uvas procedentes de tierras altas tienen más calidad: la radiación solar es mayor, la diferencia térmica entre el día y la noche es mayor, los vientos de altura proporcionan una mayor sanidad de la uva, lo que permite un tipo de viticultura que no necesita recurrir a pesticidas; a mayor altitud los suelos son más pobres y pedregosos, por lo que permiten un mayor drenaje para la vid. La capacidad fotosintética en un viñedo depende de la radiación solar y de la máxima superficie foliar expuesta, lo que favorece claramente al viñedo de altitud.




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lunes, 22 de febrero de 2010

La poda


La poda ha de realizarse con la llegada del frío y el invierno porque es cuando la vid mantiene sólo su esqueleto y se encuentra en un estado ralentizado, la savia no circula; así, aunque se corten los sarmientos o los brazos, la planta se repondrá fácilmente.
Existe una segunda poda o poda correctiva a la que se denomina "verde". Es en primavera cuando se realizan las podas complementarias, deben realizarse siempre muy al principio de la estación para que el daño causado a la planta sea mínimo. Ante todo, en primavera hay que suprimir los brotes adventicios. Debido a la vitalidad de la planta brotan yemas adventicias que producen brotes que deforman el esquema que se pretende dar a la cepa. Con la poda de primavera se previene igualmente una enfermedad de la vid que se llama corrimiento y que afecta a las flores y los frutos. Otra operación muy corriente es la supresión de brotes secundarios, son los que nacen en el mismo año al desarrollarse los sarmientos. Estos vástagos se llaman nietos, y esta operación se conoce con el nombre de desnietado.
El deshoje o aclareo de hojas es una operación que se realiza en sitios de poca insolación, para que entre el aire y la luz a los racimos.
- Poda en vaso.- Se ha de procurar que la cabeza de la cepa no alcance demasiada altura. Cuarenta centímetros es lo normal. Los sarmientos que parten de la base o el cuello de la cepa se cortan a ras, sin dejar yemas, para que no vuelvan a brotar. Los que parten del centro de la cabeza tampoco son válidos. La distribución de los puestos en la cabeza de la cepa debe ser uniforme, con igual distancia unos de otros. Deben estar prácticamente a la misma altura y apuntar hacia arriban de tal manera que formen un vaso.
- Poda en espaldera.- Importante para una formación en espaldera, es saber de la variedad a la que nos enfrentamos, por vigorosidad, acrotomia, índice de fructificación, problemas de corrimiento, etc...,
La espaldera es un sistema de plantación en el que del tronco de la cepa salen dos ramas principales que se alinean en el sentido del surco, atándose al alambre más cercano al suelo.
Este primer alambre se coloca a unos 60 cm. del suelo y por encima de éste se colocan otros 2 ó 3 alambres que sirven para mantener verticales los tallos.
La altura total de la planta puede alcanzar los dos metros.
Con este sistema, junto con una orientación adecuada de la plantación, se aumenta la insolación en la planta mejorando la capacidad de maduración de la uva. También facilita la mecanización de los trabajos. La espaldera es el sistema más utilizado en las plantaciones de uva de vinificación en todo el mundo y de un tiempo a esta parte se está implantando en toda la provincia de Granada y Almería.
- La influencia de la luna sobre las plantas.- No sólo afecta a la poda, sino a prácticamente todas las técnicas de cultivo (siembra, recolección, abonado, etc...). Con luna ascendente y dentro de los primeros días de menguante, la savia asciende en mayor cantidad, por ello, los pámpanos serán más gruesos y los racimos de mayor tamaño. Cuanto más cerca de la primavera estemos, este hecho será más notable.
Las fuerzas que ejerce la luna en ascendente sobre los fluidos, son mayores que en descendente. Con luna joven o creciente, el dinamismo del agua en los organismos estará en fuerte resonancia con la lunación. Esto provoca un aumento del rendimiento y una mayor hidratación de los tejidos, pero a la vez una menor resistencia a las enfermedades. En luna menguante o vieja, aumenta la salud y la vitalidad, aunque a costa de un menor rendimiento.

domingo, 21 de febrero de 2010

Vino , Sátiros y Bacanales



Dioniso, dios del vino y del exceso y también de la metamorfosis. Pero hoy es la deidad del vino y del exceso la que nos interesa.
Los hombres han organizado fiestas desde el principio de los tiempos. Y debieron ser fiestas en toda la amplitud de la palabra. Aunque debemos reconocer que fue Dioniso el que proporcionó el elemento necesario para que la palabra “Fiesta” tomara una nueva dimensión.
Dioniso nos enseñó a cultivar la vid y a producir el vino, pero además nos enseño a consumirlo de manera desproporcionada y con ello nos introdujo en el mundo de la emoción y del caos.
Sin duda Dioniso elevo la palabra juerga a su máximo exponente.

Se rodeo de Bacantes, Sátiros, y Silenos, y con ellos realizaba sus fiestas y sus orgías.

- Bacantes.- Hermosas mujeres permanentemente desnudas
- Silenos.- Viejos, obesos, juerguistas y borrachines
- Sátiros.- Seres despreocupados, salvajes y alegres, amantes de la música y propensos a la embriaguez.

Este era el séquito de Dioniso, personajes adictos al exceso a los que la mitología representó más tarde con rasgos de animales y sus nombres fueron el origen de muchas de las palabras relacionadas hoy con la juerga desmedida.

No es de extrañar que durante este proceso de desmesura se produjeran momentos de éxtasis y también de delirio. Y fueran estos últimos los que llevaron a muchos a creer que se encontraban ante la presencia de personajes monstruosos. Seguramente en ese estado de embriaguez, los Sátiros, los más jóvenes y bien dotados, debían parecer sementales salvajes y violentos - porque el sexo siempre parece violento - de ahí que su representación mitológica sea la de un hombre de rostro fiero con aspecto de macho cabrío y con el pene siempre erecto.

El género humano ha tenido siempre un especial cuidado a la hora de interpretar las enseñanzas de los dioses, para así, bajo el paraguas del culto al dios, poner en práctica todo aquello que le apetecía.

Estas costumbres licenciosas y orgiásticas llamadas Bacanales fueron prohibidas en el año 186 A.C. Aunque en la intimidad, o mejor dicho, en la clandestinidad, se hayan practicado siempre.

Lo cierto es que extrapolando el séquito de Dioniso a los tiempos actuales, nos damos cuenta de que cualquiera de los asistentes a una fiesta obedece siempre a aquellos mismos estereotipos y podría encontrar acomodo sin dificultad en una de las tres categorías de ese séquito, eso sí, actualizando pequeños matices :

- Mujeres guapísimas.
- Viejos, obesos, juerguistas, borrachines y con dinero
- Jóvenes despreocupados, salvajes y alegres, amantes de la música y propensos a la embriaguez.

Pasa el tiempo y cambia la nomenclatura, pero lo que no cambia son las ganas de juerga y el elemento común: “el vino”
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martes, 16 de febrero de 2010

La “Pequeña Bodega”

He querido entrecomillar lo de “Pequeña Bodega” porque quiero dejar claro que me parecen gigantes en su esfuerzo, grandes en su sabiduría y en su “locura” (no me malinterpretéis, me refiero a la locura empresarial), y enormes en su calidad. Por lo de que a mí respecta, “Pequeña Bodega” sólo se refiere al tamaño de su producción.

Podríamos decir que bajo el nombre genérico de: Pequeños, podemos encontrar un buen número de entusiastas que trabajan los viñedos como nadie y que tratan de sobrevivir en este mercado a base de elaborar vinos diferentes y de gran calidad. Y es esa apuesta por la calidad y no por la cantidad la que no sólo les confiere rasgos épicos sino que además hace que ésta locura empresarial pueda llegar a ser rentable.
En este mundo globalizado donde las grandes Marcas son cada día más grandes y la plaga del marketing lo invade todo, aplaudamos el soplo de aire fresco que representan estos Pequeños aventureros.

¿Qué misterio encierra un vino conocido? Nos aporta un enorme y reconocible placer, y lo que es más importante, nos trasmite seguridad en la elección, pero misterio ninguno.
Compartir una buena botella de vino no debe convertirse en un acto social repetitivo y de resultados previsibles, añadamos a ese acto una parte de emoción.

Habría que pensar: ¿En qué momento de la evolución nos extirparon el gen de la aventura, de la emoción previa a un nuevo descubrimiento y del gozo posterior a él? ¿En qué momento dejamos de buscar tesoros?

- Umm… que bueno está este vino ¿Qué vino es?

La respuesta sólo depende de ti.
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lunes, 15 de febrero de 2010

Yo Traigo el Vino

Mucho es lo que se ha escrito sobre el vino y su maridaje con la gastronomía, pero siempre he creído que a ese esfuerzo por realizar un maridaje perfecto le faltaba un ingrediente fundamental del que nunca o casi nunca se habla: “la compañía”.
Es evidente que ni el vino, ni la comida, tienen el mismo sabor cuando se degustan en soledad que cuando se hace con una buena compañía. Y es que el vino se hizo para compartirlo y disfrutarlo con risas.

Bebido con buenos amigos sabe bien cualquier vino. (Refranero popular)

Sólo cuando se está en buena compañía, los sentidos se encuentran aptos para reconocer los sabores a mundo. Sólo en ese momento la riqueza molecular de la uva nos transportará por un recorrido mágico a través del mundo animal, vegetal y mineral. No se necesita aprendizaje para saborear lo que sólo unos pocos son capaces de identificar. Si los sentidos están a punto, los aromas y los sabores del vino harán su trabajo y nos traerán a la memoria vagos recuerdos de sabores y olores conocidos. Apelará a nuestros recuerdos más primitivos para cautivarnos. El vino, si los sentidos están a punto, nos trasladará a ese estado placentero en el que la imaginación y la fantasía hacen acto de presencia.
Sólo, si los sentidos están a punto, un buen vino se transforma en un excelente recuerdo.

El vino exalta la fantasía, hace lúcida la memoria, aumenta la alegría, alivia los dolores… destruye la melancolía. (Refranero popular)

Un país que ha forjado su carácter y su cultura alrededor del vino, se enorgullece de acoger a los visitantes que vienen de allende las fronteras para enseñarles a compartir sol y vino. No importa de dónde venga el visitante, siempre habrá una mano amiga dispuesta a ofrecerle una copa de vino. Siempre habrá una mano amiga que le acompañe en ese recorrido por el paraíso de los olores, por la catedral de los sabores. Siempre habrá una mano amiga dispuesta a llenarle su álbum… de recuerdos.

Cuando a la boca llega el vino, en húmedo beso tranquilo, su seda, su terciopelo y su sabroso tanino, todo su sentir entrega. Primero eres su amante, por siempre, ya, su amigo. (Refranero popular)

“Yo traigo el vino”, esa frase hecha es la definición perfecta de ese acto social de compartir los buenos momentos alrededor de una botella de vino. Desde aquí nuestro homenaje para todos aquellos que siempre tienen esa frase lista para ser disparada: ¡Yo traigo el vino!
Desde aquí nuestro homenaje a todos aquellos que pretenden hacer de ese acto social algo más que un encuentro.

Disfruta, comparte, recuerda.

“Yo traigo el vino”

Beber vino es como sembrar de poesía el corazón. (Refranero popular)
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